"Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto"-Aristóteles

miércoles, 17 de junio de 2015

Cuento de ingenio: La historia del niño que consiguió encerrar el infinito

¡Hola a todos!

Después de bastante tiempo sin publicar nada, hoy por fin me voy a lanzar a compartir con vosotros uno de los cuentos breves que he escrito. En esta ocasión se trata de un cuento sobre el ingenio y la creatividad, para mí, dos herramientas imprescindibles para alcanzar nuestras metas.

Espero que os guste, y os agradecería enormemente que me dejéis vuestros comentarios y opiniones. Me serán muy útiles para ir mejorando.

Ahí va:





La historia del niño que consiguió encerrar el infinito.


Galder era un niño especial. En su cabeza no había sitio para la expresión "no puedo".
Pensaba que todos tenemos la capacidad de hacer las cosas más increíbles.
Sus amigos no le entendían.
Le decían: "¿cómo va una persona a poder volar, Galder? No tenemos alas".
Pero Galder les respondía: "¿quién inventó el avión? Una persona, ¿no? Y el paracaídas, el helicóptero, el globo aerostático, los cohetes que nos llevan hasta la luna...?"
Y así dejaba a sus amigos pensativos.


Galder sabía que sí, que tenemos límites, pero también sabía que todos tenemos la capacidad de encontrar la manera de superarlos. A sus amigos siempre les decía: no penséis que es imposible, si queréis conseguir algo de verdad, tenéis que creer que podéis hacerlo y probar diferentes maneras, por raras que os parezcan, sabiendo que os equivocaréis y que con cada error, aprenderéis algo que os acercará a la solución.

Y sus amigos, solían ponerle a prueba. A Galder le gustaba que le vinieran con acertijos y retos, le encantaba tener que pensar las mil y una formas de encontrar la solución a los problemas más variopintos. Le encantaba hacer las cosas de manera diferente, probar, equivocarse y volver a probar de otro modo. Sencillamente, le divertía. Y los demás se quedaban asombrados cuando encontraba soluciones que parecían imposibles.


Un día, un niño le dijo:  "Galder, tengo un reto para tí. A ver si encuentras la manera de guardar el infinito en un sitio cerrado".
Galder torció los labios a la vez que guiñó un ojo y tras unos segundos pensando, sonrió y dijo: "Acepto el reto. Dame unos días para pensar".

Y así,  pasaron los días. 
Todos los niños del barrio estaban deseando saber si Galder daría con la solución a aquel reto. Parecía que estaba tardando más de lo normal en aparecer por el parque con esa expresión de satisfacción que siempre le acompañaba cuando había encontrado la solución a algún problema. Muchos de los amigos habían empezado a dudar de si sería capaz en esta ocasión.

De repente, una tarde, la pandilla estaba reunida en el banco del parque cuando, sin esperarlo, apareció Galder portando un gran objeto cubierto con una sábana blanca.
Y sí, traía la misma expresión de satisfacción de otras veces.

Los amigos empezaron a murmurar, “no, no puede ser, cómo es posible que esto también lo haya resuelto…..encerrar el infinito….es imposible…..”
Pero no, no era imposible. Galder lo había logrado. 
Se acercó al banco y depositó allí el objeto. Sus amigos le hicieron sitio y se arremolinaron en torno a él, no daban crédito. ¿De verdad les iba a enseñar el infinito encerrado? ¿Cómo?



Galder sonrió y les dijo:
-Os voy a mostrar algo.
Levantó la sábana y todos vieron una jaula de pájaros grande y hermosa. En su interior, Galder había colocado dos espejos enfrentados exactamente a la misma altura, cada uno sujeto a una pared de la jaula. Colgada del centro de la misma, había una pequeña llave.
-¿Veis?- les dijo
-Yo sólo veo una jaula y una llave – dijo uno de los niños
-Fíjate bien- le dijo Galder.
Entonces subió un poco la jaula de forma que los niños pudieran ver cómo la llave se veía reflejada en un espejo y este reflejo a su vez, se reflejaba en el espejo de enfrente, y esto a su vez se reflejaba en el primer espejo, y esto a su vez en el de enfrente y  así se repetía el mismo reflejo una y otra vez hasta el infinito. Todo dentro de una jaula de pájaros.
-Bueno ¿qué os parece?-preguntó Galder.
-Es increíble, lo has conseguido ¡¡has encerrado el infinito!!
Y todos sonrieron y felicitaron a Galder. Una vez más lo había conseguido. 
Ahora iba a ser más difícil encontrar un nuevo reto para su amigo. Pero si se lo proponían, podían hacerlo. Él les había demostrado una y otra vez que querer es poder y que con ganas y creatividad podemos conseguir cosas increíbles. Probad y veréis :D